La emisión de un bono en dólares bajo legislación local, realizada en diciembre pasado, es vista como un test del apetito inversor.
Fecha de publicación: 27/01/2026
América Latina y el Caribe han intensificado su presencia en los mercados internacionales de deuda, con la emisión de bonos soberanos y corporativos, en un contexto de mejora macroeconómica y mayor apetito por activos emergentes. Su actividad atraviesa uno de sus ciclos más dinámicos de las últimas décadas. El auge de colocaciones externas no solo consolida a países como Brasil, México, Chile y Colombia, sino que también reabre la puerta al esperado regreso de Argentina a los mercados globales de deuda.
Esta participación de América Latina y el Caribe en mercados internacionales ha venido creciendo de forma constante desde 2022, de acuerdo con los registros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (Ocde) es importante el aumento en las colocaciones internacionales: estas alcanzaron los USD 184.000 millones en 2025, con un crecimiento cercano al 50 % entre enero y noviembre, un récord histórico desde 1990 y que, de acuerdo con analistas de JP Morgan, se espera que se mantenga en el corto plazo.
La apreciación de la moneda, la desaceleración de la inflación y una reducción de las tasas de interés propiciaron este auge de emisiones externas, señala la OCDE en su informe Perspectivas económicas de América Latina 2025 Impulsando y financiando la transformación productiva.
¿Qué explica el boom de deuda externa desde América Latina? Los países líderes en emisiones
La necesidad de refinanciar deuda contraída en la pandemia de COVID-19 y de pagar vencimientos, así como la volatilidad provocada por la política arancelaria de Estados Unidos, ha motivado la salida de corporativos y soberanos y ha despertado el interés de inversionistas por activos de los mercados emergentes.
Brasil, con gran actividad como 16 años atrás, México, Chile y Colombia han venido figurando como los mayores emisores de Latinoamérica en los últimos años. Ocurrió en 2024, cuando representaron 20,9 %, 19,4 %, 16,9 % y 8,2 %, respectivamente.
Este 2026 no ha sido la excepción en lo que a emisiones soberanas respecta y cuyo peso es de 58 % en comparación con las emisiones corporativas (42 %). Cuando apenas iniciaba enero, el 5, México salió al mercado con una emisión de bonos globales. Dos días más tarde, Chile colocaba deuda en euros (3.000 millones) en dólares (USD 850 millones) a plazos de cinco y seis años, y Colombia, que el 13 de enero salió al mercado con una oferta de USD 4.950 millones en bonos con vencimientos en 2031 y 2033.
Después de siete años de estar alejado del mercado internacional de capitales, Ecuador concretó este 26 de enero su primera emisión de bonos después del proceso de reestructuración de deuda de 2020. Se trata de la mayor operación de este tipo en su historia, por USD 4.000 millones, con vencimiento en 2034 y 2039.
Argentina y su posible regreso a los mercados internacionales
Se espera que este país, que tiene ocho años fuera de los mercados de deuda internacionales por reiterados incumplimientos y que acumula una deuda externa que supera los USD 242.000 millones (85 % del Producto Interno Bruto), poco más del 10 % de la deuda externa total latinoamericana, retorne a estos con su primera emisión soberana en el segundo trimestre de este año.
El preámbulo de la esperada colocación lo constituye la emisión de un bono en dólares bajo legislación local —el BONAR 2029N, con cupón del 6,5% y vencimiento en noviembre de 2029— como comenta Diego Serrano Redonnet, socio de Perez Alati, Grondona, Benites & Arntsen, puede ser interpretada como un test del apetito inversor y un paso intermedio hacia una colocación internacional. La transacción se realizó en diciembre pasado aprovechando la disminución del riesgo país (hoy en 500 puntos básicos, su nivel más bajo en nueve años) y le permitió al gobierno recaudar fondos para financiar los vencimientos previstos para este mes.
“El paso de colocar deuda bajo ley local hacia emisiones regidas por ley extranjera (por ejemplo, ley de Nueva York o inglesa) tendrá un impacto decisivo en la confianza de los inversores globales, ya que ofrece un instrumento de deuda muy robusto con precedentes claros en caso de controversias, y con liquidez en el mercado secundario”.
Qué condiciones exige el mercado para una emisión soberana argentina
Para Serrano Redonnet, abogado especialista en mercados de valores, el regreso de Argentina a los mercados de deuda globales exige, internamente, consistencia macroeconómica creíble, lo que incluye equilibrio fiscal sostenible, desaceleración de la inflación y acumulación gradual de reservas internacionales que permitan la capacidad de repago en moneda extranjera.
Con ayuda del Fondo Monetario Internacional (FMI) a través de un acuerdo de facilidades extendidas por USD 20.000 millones suscrito el año pasado, Argentina ha venido tratando de fortalecer el nivel de reservas monetarias, lo que le permitirá cumplir compromisos con el organismo multilateral en los próximos años. Según el Banco Central de la República Argentina (BCRA), este mes las reservas han mostrado un aumento y el 22 de enero superaban los USD 45.000 millones, un número comparable con el registero de tres años atrás.
El socio de PAGBAM no solo se enfoca en el mercado interno, también menciona qué hace falta externamente para que Argentina dé el paso.
“Se requieren mercados de capitales estables que justifiquen el apetito de los inversores por emisiones de países emergentes como Argentina que hace rato que no está en los mercados voluntarios de deuda”, añade.
Alexia Rosenthal, socia de Tanoira Cassagne, resalta que este eventual retorno se produce en un contexto distinto al de otros países latinoamericanos, marcado por reformas estructurales de alcance significativo como el RIGI y la Ley Bases.
Protección legal y seguridad jurídica para los tenedores
Sin embargo, Rosenthal considera que, en ese escenario, el mercado aplica un mayor nivel de escrutinio sobre la capacidad de repago y las reservas internacionales, especialmente a la luz de un historial judicial complejo, lo que se traduce en la exigencia de estructuras contractuales más sólidas y estandarizadas.
“Los principales riesgos legales para el inversor se vinculan con eventuales cambios regulatorios, la inconvertibilidad y restricciones a la transferencia de divisas, y el riesgo de default selectivo, particularmente en instrumentos regidos por ley local”, explica la abogada de TCA.
De allí que para mitigarlos considera clave la elección de emisiones bajo ley Nueva York, la incorporación de garantías de terceros —como organismos multilaterales— y la utilización de seguros de riesgo político que cubran contingencias vinculadas a la moneda y a la transferencia de fondos.
“La seguridad jurídica de los tenedores se estructura principalmente a partir de la elección de ley y jurisdicción extranjera, habitualmente Nueva York”.
Menciona como los mecanismos más relevantes las Cláusulas de Acción Colectiva (CACs), que brindan un marco previsible para eventuales reestructuraciones y reducen el riesgo de acreedores disidentes; las cláusulas pari passu y negative pledge, orientadas a evitar la subordinación del crédito y la constitución de gravámenes sobre activos estatales; y las renuncias a la inmunidad soberana, que permiten someter al Estado a tribunales extranjeros y facilitan la ejecución de sentencias fuera de la Argentina.
Confianza para invertir
Convencido de que las reformas que más pesan en la percepción de riesgo son aquellas que fortalecen la seguridad jurídica, la estabilidad macroeconómica y el equilibrio fiscal, el socio de PAGBAM menciona algunos avances.
Destaca entre ellos el que se haya alcanzado superávit fiscal; el reordenamiento del esquema cambiario y monetario, incluyendo la normalización del pago de las importaciones; la baja drástica de la inflación (habiendo logrado el mes pasado la inflación más baja de los últimos ocho años, 2,8 % mensual y 31,5 % interanual). A esto se suma el impulso legislativo a reformas estructurales en materia tributaria, laboral y presupuestaria, elementos que en conjunto han contribuido a generar confianza en los inversores internacionales.
En este contexto el abogado también destaca el apoyo de la administración Trump al gobierno de Milei y a su plan económico con un swap de divisas por USD 20.000 millones que el país acaba de cancelar, el promisorio flujo de inversión extranjera directa hacia Argentina, y esquemas como el RIGI, coincidiendo con su colega, así como algunas privatizaciones, que han puesto a Argentina de nuevo en el foco de los inversionistas internacionales.
Qué instrumentos podrían dominar el regreso argentino
Serrano Redonnet comenta que si Argentina logra avanzar hacia el retorno al mercado internacional voluntario de deuda en 2026, los bonos soberanos en moneda extranjera (especialmente en dólares) serían los protagonistas esperados, porque permiten cubrir vencimientos externos y diversificar la base de acreedores. A comienzos de año, el país pagó USD 4.300 millones de capital e intereses de bonos soberanos y se calcula que por lo que resta de 2026 sus vencimientos ascienden a USD 8.800 millones, incluyendo compromisos con privados y el FMI.
“Los bonos soberanos regidos por ley extranjera, con jurisdicción para el caso de controversias en Nueva York han demostrado ser el instrumento preferido de los inversores en el mercado de deuda, ya que existe una vasta jurisprudencia y práctica contractual que los avala”.
En el caso de deuda corporativa, comenta que los emisores argentinos privados ya han colocado muchas emisiones en el mercado internacional en 2026, no solo aquellos emisores con flujos dolarizados y algún grado de estructuración (vg. bonos vinculados a exportaciones o flujos específicos), sino incluso emisores que generan ingresos por ventas en el mercado interno. pero con buena solvencia.
Las expectativas permiten augurar que este año podrá verse incluso alguna Oferta Pública Inicial (OPI) argentino, lo que —de acuerdo con el socio de PAGBAM— volvería a abrir el mercado de equity que estuvo cerrado para las compañías argentinas durante muchos años.
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